Un visitante se detiene frente a un cuadro, lee la ficha y quiere que alguien sepa que le ha emocionado. O tiene una duda sobre una pieza, necesita indicaciones para una ruta accesible, o nota que una luz de la vitrina está fundida y quiere avisar al personal. Ahora mismo sus únicas opciones son buscar a un guía por toda la sala o marcharse sin decir nada.
Ping-Click da a cada sala, vitrina o punto de información su propio código QR. El visitante lo escanea con la cámara del móvil y toca una vez para enviar un Me gusta, un Ping o un Gracias directo al dispositivo del miembro del personal responsable de ese punto. No hay nada que instalar ni ningún registro que hacer: solo un escaneo y un toque.